Hostiles, la reseña sin spoilers de la nueva cinta de Christian Bale

Hostiles, la reseña sin spoilers de la nueva cinta de Christian Bale

Votos: 1 Puntos: 5

Por Rockberto Jiménez

 

Hostiles es la nueva película del director Scott Cooper, que nos presenta a Christian Bale en el papel del capitán Joseph J. Blocker.  

La cinta inicia de manera potente cuando un grupo de Comanches ataca a una familia, matándolos a todos excepto a una mujer de nombre Rosalie (Rosamund Pike), quien eventualemente será rescatada por Bale y su tropa de soldados.  

La forma en que estos dos individuos cruzan caminos es por demás interesante, ya que el personaje que interpreta Christian es un militar a punto de retirarse al cual le asignan la misión de escoltar a un moribundo jefe indio y a su familia desde Nuevo México hasta su natal Montana, como un buen gesto por parte del presidente de los Estados Unidos y su interés en salvaguardar los derechos humanos de estas personas.  

Esta acción no resulta del agrado de Bale, ya que ese viejo hombre al que tendrá que cuidar, fue en su momento uno de los personajes más sanguinarios de las tribus indias. Sin embargo, decide acatar las órdenes de sus superiores y emprender un viaje que no solo hará que en su camino se encuentre con Rosalie, sino con una nueva forma de ver la vida a través de la tolerancia y el perdón.  

Hasta aquí todo parecería indicar que el filme va por buen trayecto y la primera hora de duración de esta historia es prueba de ello, lamentablemente a partir de los próximos 60 minutos se vuelve muy lenta, al grado de hacernos perder toda esa atención con la cual nos había cautivado al principio.  

Hostiles es en definitiva un producto para los amantes del género Western y obviamente para los seguidores entusiastas de la actuación del señor Christian Bale, ya que de lo contrario será difícil engancharse en su narrativa.   

De lo bueno podemos rescatar el hecho de que su guion nos hace reflexionar como aún en tiempos modernos, seguimos sin poder escapar como humanidad de problemas pasados que se vuelven cíclicos y eternos, todo como resultado de basar nuestros juicios según el tono de nuestra piel.