12 horas para sobrevivir: El inicio (Reseña sin spoilers)

12 horas para sobrevivir: El inicio (Reseña sin spoilers)

Por Rockberto Jiménez

@rockbertoj1

 

12 horas para sobrevivir: El inicio es la cuarta entrega de la franquicia cinematográfica The Purge y como se ha estado estilando en otras producciones fílmicas, en esta ocasión nos narrará el inicio de estos actos demenciales. La cinta inicia con el planteamiento de un experimento social que busca analizar el comportamiento humano y su relación con la violencia. Es así como los Nuevos Padres Fundadores de América (NFFA) deciden implementar una teoría que pretende liberar la agresión durante una sola noche y a partir de ahí analizar los resultados. El lugar elegido para llevar a cabo dicho experimento es Staten Island en Nueva York, lo que ocasiona una fuerte movilización tanto de gente que busca manifestarse en contra de esta iniciativa, así como de los que pretenden huir del lugar y aquellos que buscarán poner el caos de una noche en favor de sus oscuros intereses.

La película dirigida por Gerard McMurray y escrita por James DeMonaco nos muestra un escenario de una comunidad de afroamericanos sumergida en una guerra constante por tener el control de las calles para la vente de drogas o armas; un tema donde el espectador puede conectar fácilmente no importando cuál sea su lugar de residencia.

Es así como 12 horas para sobrevivir: El inicio, logra implantar en nuestras mentes la terrorífica idea de cómo sería un escenario de tal magnitud, si algo así sucediera en la vida real. Es justamente este punto lo que ha logrado marcar el éxito de La Purga desde su primera entrega allá por el ahora lejano 2013.

En esta nueva cinta del 2018, conservan todos esos detalles que han hecho que esta historia tenga su grupo de fieles seguidores.

12 horas para sobrevivir: El inicio, es recomendable si eres un fan de la saga o bien si quieres ver una producción hollywoodense cargada de acción de principio a fin y que además logre causarte la sensación de cómo sería sobrevivir una noche en las calles donde la ley permite la violencia y los saqueos, así como el desahogar los más bajos instintos asesinos de quien pudiera ser tu propio vecino.